15 de Julio del Año del Señor del 2002. Pto. O’Cebreiro – Triacastela
«la voluntad hijo, pero todo el mundo me dá 1 Euro…»
Todo el mundo decía que la etapa de hoy era fácil. En argot ciclista, una etapa de transición…
¡Y una mierda así de grande!. Andar 20 kms al día y con mochila no es de transición ni de coña.
Hemos salido a las 7:40 y hemos empezado a bajar O Cebreiro. La mañana estaba fresca, y en estos casos, las mochilas abrigan bastante; aunque más adelante te acuerdas de ellas y de todos sus muertos. Lo habré dicho 15 veces pero en cuanto tenga ocasión las vacio y me quedo con la mitad de lo que llevo. Lo he intentado hoy al llegar a Triacastela pero la oficina de correos estaba cerrada y no había Seur o algo similar. A ver si mañana en Sarria puedo hacerlo.
A 12 km de la salida, nos hemos encontrado de bruces con el Alto del Poyo. Han sido 500 metros de ascensión pero era un muro. Ana está fastidiada de la rodilla y la debe de doler bastante, y mi padre, con sus ampollas, cada vez que da un paso debe de ver las estrellas. Así que hoy no me voy a quejar. No tengo ningún derecho.
A pesar del cansancio, las vistas y los paisajes han sido «alucinantes».
Después de la subida (como escalar un muro) venía un descenso que nos llevó hasta Fonfria. Aquí teniamos pensado parar a descansar y tomar algo, pero el Bar del pueblo cerraba los lunes. ¡Joder que mala suerte!. Acordandonos de los dueños hemos continuado para adelante, y una abuela del lugar (idéntica a la de Fabada Litoral), nos ha ofrecido crèpes (debe ser un postre típico gallego y yo sin saberlo) con azucar.
- ¡Esto está de miedo abuela!.
- «¿Que la doy abuela?»
- «La voluntad hijo, pero todo el mundo me dá 1 euro»
¡Coño con la abuela!. Está tia se hace de oro vendiendo crêpes.
Hemos parado en el siguiente pueblo: Biduedo, para tomar una Coca-Cola y descansar un poco. Llevamos andados 13 km y faltan 7 para llegar a Triacastela. Mientras estamos descansando pasan dos alemanas, una rubia y una morena, hijas del pueblo de Berlin….
Mirada del Carlos y mía: ¡Elige una! y nos partimos de risa. Después del refrigerio empezamos otra vez el camino y no sabemos si es por el chocolate que nos ha dado Senan o por las alemanas que han pasado, er Carlos y yo hemos salido como dos galgos detrás de dos liebres. ¡Menudo ritmo que llevábamos!.
Mi padre, Senan y Ana se han quedado atrás y nosotros hemos seguido hacia adelante. Pues al cabo de unos 20 minutos hemos visualizado nuestro objetivo. ¡Hemos alcanzado a las alemanas!, y
teniamos razón en nuestra primera impresión, ¡están buenas!. Además el encuentro ha sido graciosa, ya que han parado para hacer sus necesidades, y claro, en una mujer no es tan sencillo como en nosotros.
Cuando nos han visto llegar han empezado a disimular, a hacer estiramientos, a atarse la bota…. ¡pero tia!,¡si estas fuera del camino!,¡detrás de un seto!,¿Qué quieres que piense?…. ¿Que estás cazando gamusinos?. Seguimos andando (yo partiendome de la risa) y las dejamos que hagan sus «cosas»
Nos encontramos con Javier y Arantxa, una pareja de Valencianos que estan descansando debajo de un árbol. Estamos 1 minuto escaso hablando con ellos y de repente pasan las alemanas, deben de ser familia del Ullrich por que parecen que lleven una guindilla en el culo.
Pues nada, al tajo. A seguirlas otro rato. Un par de kilometros más adelante se paran a comprar grosella y las adelantamos. Ahora son ellas las que estan detrás de nosotros
De todas maneras van a un ritmo de record mundial.¡Menuda marcha llevan!.
Vienen por detrás, y el camino es estrecho y con las mochilas que llevamos no pueden adelantarnos. Las oigo que van hablando y riendose. Yo creo que estas dos se estan riendo de nosotros, quizás de los gallumbos que llevo colgados en la mochila para que se sequen.
Llegamos a Triacastela y en el albergue municipal no hay sitio. Nos vamos al privado y no nos apetece quedarnos así que cojemos tres habitaciones en un hostal con baño en las habitaciones.
¡Coño!, ¡seremos peregrinos pero muy limpios!. Lo bueno de los albergues es que conoces a un montón de gente, y lo bueno de los hostales es la comodidad y la higiene.
En el albergue privado he visto a las alemanas, y cuando me ven entrar, me saludan y se rien… creo que es por los calzoncillos que llevo colgados de la mochila,… estoy tentado en regalarselo como souvenir.
Ahora son casi las 12 de la noche y hemos quedado mañana a las 7:00 para desayunar. Mañana mandamos las mochilas por 3 Euros hasta el hotel que hemos reservado en Sarria, el hotel Alfonso IX, de la cadena NH. Tiene pinta de ser cojonudo. Un dinero bien pagado.
