Año 2004. 3ª etapa. Estella-Los Arcos

5 de Abril del Año del Señor del 2004.   Estella-Los Arcos

Pues otra etapa más. La espinilla izquierda empieza a dolerme. Yo creo que el JuanCar se levanta por las noches y me da en la espinilla con la vara de peregrino. La tengo hinchada y me duele de la misma manera que cuando me daban una patada jugando al fútbol. Tengo que comprobar esta noche que no es el rubio el que me dá con la vara.

Monasterio de Irache

Hecha esta puntualización empiezo con el relato de la etapa de hoy. Nos hemos levantado pronto y hemos desayunado en el Albergue. Sobre las 7 y media de la mañana hemos empezado a andar. El tiempo acompaña y no ha caído ni una gota. Hace fresco y eso ayuda el caminar. La primera parte de la etapa se ha pasado volando y sin darnos cuenta llegamos a Villamayor. Hemos recorrido 9 kilómetros desde Estella. Y aquí hemos parado a descansar y a tomar un tentenpié.

¡Coño!, ¡que se me olvidaba!. Al salir de Estella se encuentra el Monasterio de Irache y al lado del monasterio, las Bodegas de Irache. Ese vino navarro tan bueno al paladar. Pues resulta que tienen una fuente que da vino para los peregrinos. ¡Había cola para beber!, incluso algunos llenaban las cantimploras con tan delicioso néctar. Así que le hemos dado un par de tientos al vino para despejarnos y de esta manera ver el camino con más alegría.

Pues lo dicho: con vino y al camino.
¡Que coño!, ¡si me ha salido un pareado!

Volvamos al camino y olvidemos el vino (si podemos). Cómo ya he dicho antes, estamos en Villamayor, y nos encontramos a 12 kilómetros de Los Arcos. Y cómo entre estos dos pueblos no hay ningún otro hemos comprado un par de bocadillos para comer.

El camino desde Villamayor hasta Los Arcos transcurre entre viñedos (aún sin hojas) y por una llanura sin grandes desniveles.

Me encuentro en forma y si no fuera por el dolor en la espinilla (mira que es un sitio raro para que te duela) estaría de p.. madre, o sea, que quiero decir que estaría muy bien. Las fuerzas parecen que me acompañan, así que por ese motivo no tengo ninguna queja. Y por ahora las ampollas las estoy controlando perfectamente.

Iglesia de Santa Maria y Portal de Castilla. os Arcos

Juan Carlos se queda un momento descansando al paso de una acequia y entabla conversación con un labrador de la zona. Yo no me doy cuenta que se ha parado y sigo hacia adelante. Cuando me doy cuenta, 300 metros más adelante le espero a las sombra de una colina.

El tiempo es perfecto. Hace sol pero no mucho calor con lo cual el camino se hace mucho más llevadero. Cuando Juan Carlos llega a donde estoy me comenta que el labrador le ha dicho que Los Arcos está a 3 km como mucho, así que decidimos quedarnos en donde estamos y comernos el bocadillo. Es una tontería llevar más peso del necesario. Así que sentados en una piedra damos cuenta de nuestro bocadillo y de la cantimplora con agua.

En Los Arcos nos alojamos en el Albergue de Peregrinos, que está regentado por un matrimonio belga muy simpático. Poco a poco empezamos a conocer a los demás peregrinos. Nos hemos duchado y hecho la colado. La hospitalera me ha enseñado a utilizar el escurridor de ropa. Con este artilugio la ropa se seca antes. Me ha recordado a «La Casa de la Pradera», que tenían uno igual. Cuando hemos dejado todo terminado nos hemos dirigido al pueblo a dar un paseo y a tomar un piscolabis.

Hemos comprado algo para la cena y hemos intentado ver la Iglesia de Santa María, pero mira por donde, los lunes permanece cerrado…… Debe ser que en Los Arcos los lunes no se reza.

Sobre las ocho hemos llegado al albergue y había un masajista dando masajes a los peregrinos, así que me he dado un capricho. Un masaje de piernas y espalda por 15 euros.

Me comenta que para evitar la rigidez y los dolores en las piernas, lo mejor es beber mucha agua. De esta manera se evita que el ácido láctico se cristalice en los músculos, produciendo las famosas agujetas. El masajista es argentino, así que para evitar un intercambio de opiniones, en los cuales es muy difícil ganar a un argentino, paso de comentarle que eso del ácido láctico ya está desfasado y que las agujetas están producidas por un sobre-esfuerzo de la musculatura, lo que provoca unas pequeñas micro-roturas fibrilares. Pero intentar convencer a un argentino de que está equivocado creo que es imposible. De todas maneras, le voy a hacer caso por que reconozco que bebo muy poca agua en las etapas. Después del masaje, el bocadillo y a dormir, ¡que mañana hay que caminar!

Galería fotográfica de la etapa

Camino de Santiago 2004. 3etapa

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