Año 2004. 11ª etapa. Hornillos del Camino – Castrojeriz

15 de Agosto del Año del Señor del 2004. Hornillos del Camino – Castrojeriz

Hoy hemos salido un poco más tarde, ya que hemos desayunado en el albergue. El puñetero «Francesco» se ha levantado a las tres de la mañana a ordenar la mochila. «Pa matarle», y luego a las cuatro, las dos francesas, que yo las llamo como «Lulu» y «Cemoi» han empezado a las 4 de la mañana a levantarse y prepararse. ¡Joder!, que nosotros dejamos la mochila preparada la noche de antes para no molestar a los que siguen durmiendo.

Pero hay gente que parece que creen que sólo están ello. Pues nada, nos hemos levantado a las cinco y cuarto y hemos salido sobre las seis más o menos. Aún era de noche o sea, que como de costumbre, las primeras horas hemos ido a oscuras, pero por lo menos llevamos una linterna y pilas. Que es que yo me he traído una linterna de casa que usa 3 pilas y únicamente me he traído dos pilas, así que ayer compré unas pilas para poder guiarnos por la noche.

Alicia y Juan Carlos, antes de llegar a Hontanas

El siguiente pueblo es Hontanas, a 10 kilómetros y el camino es a través de campos de trigos. Antes de llegar a Hontanas se llega al arroyo de San Bol, a unos 6 kilómetros de Hornillos. Aquí hay un albergue en mitad del páramo, por que no hay nada más. Una chopera, unas ruinas de un convento y el albergue. La verdad es que si quieres un sitio para la meditación, este albergue no puede faltar de tu lista.

Llegamos a Hontanas, un pueblo metido en un pequeño valle, así que empezamos a descender para entrar por la calle principal ( y casi la única). Paramos a desayunar en el primer bar que vemos. En realidad creo que hay dos, así que tampoco hay mucho donde elegir. Claro que si me llegan a decir lo que iba a ver, nos habríamos ido al otro.

La limpieza brillaba por su ausencia, y los vasos y tazas de cafés los lavaba en un barreño azul con el agua un poco oscura :-), por decirlo de alguna manera. El hombre era algo peculiar. Corbata, camisa y chaleco de cazador, y la corbata todo el rato metida en el barreño cada vez que «lavaba» algo.

Juan Carlos y yo nos miramos y nos partimos, y se unen a nuestras sonrisas dos vascos. Cuando salimos, están contando a sus mujeres lo que pasaba, ya que ellas estaban sentadas en las mesas y no podían verlos. ¡Alicia me dice que no se lo cuente!, que prefiere vivir en la ignorancia.

Así que después del desayuno, nos ponemos en marcha de nuevo. El camino transcurre por zonas de labranza burgaleses, y no se hace muy duro en un principio. Pero poco a poco el sol hace su trabajo. Salimos de los campos de labranza y seguimos por la carretera asaltada que lleva hasta Castrojeriz. La carretera está flanqueada por grandes árboles que hacen el andar más llevadero. Al final de la carretera divisamos las ruinas de San Anton.

Monasterio de San Antón (Castrojeriz)

Entramos en las ruinas a descansar y a sellar la acreditación. Yo me dedico a hacer fotos del lugar, por que el sitio es bastante curioso. La carretera pasa por en medio de las ruinas. Por debajo de los arbotantes.

Despues de descansar nos dirigimos a Castrojeriz, a unos 2 kilómetros de donde nos encontramos.

Cuando abren el albergue, somos de los primeros y podemos elegir camas. Elegimos tres que están en una esquina. El albergue huele a incienso que hecha «patrás», pero es de agradecer, por que es mejor este olor que el de «humanidad». El albergue es bastante nuevo, y se nota, los servicios están impecables y está todo bastante limpio.

Nos hemos echado una siesta de campeonato, y después nos hemos ido a dar un paseo por el pueblo. Hemos decidido volver mañana a Madrid, así que cogeremos el autobús a Burgos a las ocho de la mañana, y una vez en Burgos, a por mi coche y a Madrid.

¡Ya volveremos cuando podamos!

Galería fotográfica de la etapa

Camino de Santiago 2004. 11etapa

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