Año 2002. 4ª etapa. Triacastela-Sarriá

16 de Julio del Año del Señor del 2002. Triacastela-Sarriá

«¡por fin!, ¡una mochila menos!»

Todo el mundo decía que la etapa de hoy era fácil. En argot ciclista, una etapa de transición…

Nos levantamos a las 6:30 am. Hamos quedado a las 7:00 para desayunar. El tio del Bar, el mismo que nos ha alquilado las habitaciones, es un «listo» de mucho cuidado. Hay que tener un cuidado para que no te la clave que no veas. Hemos pedido dos zumos y nos ha puesto cinco, uno para cada uno… y nos los ha cobrado. ¡Manda güevos!. Le hemos dejado las mochilas para que las mande a Sarria, al hotel Alfonso IX.

¡Y una mierda así de grande!. Andar 20 kms al día y con mochila no es de transición ni de coña.

Mientras desayunamos veo pasar a las alemanas, aunque Carlos dice que no son alemanas, ¡pos fale!, pero para mí son las alemanas. Pienso que seguramente no las vuelva a ver. ¡Y que más dá!.

Empezamos el camino, podemos coger dos caminos, uno por el Monasterio de Samos y otro por San Xil. Cogemos éste último, aunque yo hubiera preferido ir a Samos, para ver el monasterio.

Ahi que sacar a las vacas a pastar

Pero nos han comentado que es más duro y más largo así que tampoco voy a obligar a nadie a que haga un esfuerzo superior para que el Pérez vea un monasterio y tres cruces. La próxima vez que venga (el año que viene) tomaré ese ramal.

Empezamos subiendo, cómo de costumbre, parece que siempre hay que empezar subiendo. Nos pasa un ciclista y 100 m delante de nosotros se cae en la cuneta. Carlos y yo salimos corriendo a ver si le ha pasado algo. Se levanta, más avergonzado que dañado. Tiene un pequeño arañazo en el brazo pero lo peor es que ha caido encima de un montón de ortigas. ¡Va a estar arrascándose todo el día!.

La primera parte del camino es impresionante, con la neblina típica de los bosques gallegos, el sol todavía no ha despuntado, parece que va a pasar la Santa Compaña, el bandido Fendetestas y todas las meigas y ninfas del bosque. Además el ir sin mochila te permite disfrutar más del camino. Por el camino no ocurre nada importante, pero a mi padre cada vez le cuesta más andar. Llegamos a Sarria a las 11:40 y lo primero que hacemos es ir al centro de salud. Cuando se ha descalzado me he asustado. Tiene los pies como un mapa en relieve. Se los han estado curando pero aún nos queda mucho camino por hacer y no les va a dar descanso a los pies. Mañana va a hacer la etapa con mis sandalias de dos tiras, si ya sé que las dos tiras no se llevan y lo mas «in» son las tres tiras, pero es lo que tenemos.

En recepción del hotel he dicho que avisen a Seur para que vengan a recoger una mochila. Mando una de las mochilas con ropa, tonterias varias, los sacos de dormir y las esterillas a La Granja. A partir de mañana vamos a llevar una mochila para los dos. Mucho más reducido, más cómodo. ¡A mi no me vuelven a pillar dos veces con el mismo peso en las mochilas! ¡Una y no más Sto.Tomás!

Lo bueno de salir temprano es que llegas antes al destino (algo que es obvio, ya lo sé), y que tienes toda la tarde para descansar, echarte una siesta y recuperar fuerzas.

Para finalizar el día hemos cenado en el Rte. del Hotel. «Entrecot con salsa de Oporto»,…. ¡y que le den morcillas al regimen!

Galería fotográfica de la etapa

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