Año 2002. 2ª etapa. Villafranca del Bierzo- O’Cebreiro

14 de Julio del Año del Señor del 2002. Villafranca del Bierzo – Pto. O’Cebreiro

«Un bocadillo de chorizo y otro de salchichón….»

¡Menos mal que las mochilas las han subido los del Albergue Jato. Al salir del albergue he dado una donación de 10 «pelotos» por el transporte de las mochilas… ¡creo que han sido los 10 «pelotos» mejor gastados en toda mi vida!.

¡Pues al tajo!. Casi 30 km de continua subida y los últimos 10 rompedores. De puerto de Categoria Especial.

A pesar del cansancio, las vistas y los paisajes han sido «alucinantes».

Subiendo a O’Cebreiro

Ya he terminado con el primer carrete de fotos, aunque a veces, estoy tan cansado que no me apetece sacar la cámara de fotos y sacar una instantánea. La mayor parte del paisaje lo llevo en mi cabeza, aunque en un par de días se me empezaran a olvidar detalles. Aquí Carlos dirá que será en un par de minutos, ya que la cabeza la tengo destinada a generar y almacenar tonterias y chistes malos. Claro que lo dice un tio que tiene menos gracia que una lata de berberechos.

Hoy hemos empezado a caminar a las 7:30 de la mañana. Mucho más ligeros sin la mochila; (sigo pensando que en cuanto vea una oficina de correos o algo así mando más de la mitad de las cosas a Segovia). Salimos unas 15 personas juntas del Albergue… y mi padre y el Carlos se han encargado, ellos sólos, de dejar el pelotón en su mínima expresión.

Sólo un grupeto de escogidos hemos podido mantener su ritmo, y a distancia, que no cogía una piedra y se la tiraba a sus cabezas porque seguramente no les hubiera dado. ¡Dios que manera de andar!.

He decidido que a mi padre le voy a poner todos los días la mochila para que vaya más despacio; y al Carlos, decirle que salimos una hora más tarde, así nos da algo de ventaja.

Me he juntado con un matrimonio de Bilbao (Fernando y Ana), y así por lo menos no me he aburrido tanto, por que sino habría hecho la primera mitad de la etapa en solitario, pensando en mis cosas, intentando ser uno con la naturaleza….. 🙂

Dejemos la meditación y bajemos a los sufrimientos carnales y terrenales. Las ampollas me hacen ver las estrellas sin necesidad de levitar ni ná de eso. Y además, de la lesión de rodilla que ya tenía ha empezado a reproducirse una de abductores, ¡o sea!, ¡que de cintura para abajo no valgo para nada!

Hemos parado en Vega de Valcarce a tomar algo (a 16 Km de la salida) y me he dedicado a llenarme el pie de tiritas para rebajar y prevenir las ampollas. Básicamente tengo todo el pie cubierto de tiritas. ¡Joder!, ¡parece que lo mio no es caminar!.

Los cinco que hemos quedado (nosotros tres y Fernando y Ana) hemos pasado Herrerías y aqui comienza la subida al Puerto O Cebreriro. Hasta ese momento, yo siempre iba en cola del pelotón, hablando con Ana de un montón de cosas pero aquí he decidido probar mis fuerzas, y saber si mis penalidades eran por las ampollas o por que voy justo de fuerzas. ¡Gracias a Dios que son las ampollas!.

Haciendo caso omiso del dolor que me producía al andar, he empezado a acelerar la marcha. Teniamos previsto parar en La Faba, un pueblo que está a mitad del puerto más o menos. Así que me he puesto cómo un loco a subir y al final me he quedado solo. Me he sentido bien, porque esto significa que de fuerzas estoy bien, y que si voy tan mal es por las «putas» ampollas.

Necesitaba saberlo; no podía estar tan fastidiado con sólo dos días de camino. Me he dado cuenta que en las cuestas arribas y si el camino no está asfaltado puede acelerar el paso, sin que el dolor aumente… el dolor permanece constante.

Al llegar a La Faba, nos hemos refrescado en la fuente del pueblo; ¡coño que fresca estaba el agua!. De la fuente nos hemos ido al bar de Mariano (el único bar que hay en el pueblo) y hemos comido. Me he comido un bocadillo de Chorizo y medio de Salchichón… y de postre, un helado ¡olé mis huevos!.

Según el régimen que llevo, todo esto son alimentos prohibidos, pero he decidido que mientras haga el camino de Santiago no voy a seguir el régimen. ¡Bastante sufrimiento hay ya cómo para privarme de algo en la comida!.

Además, después de la subida, y con lo que aún nos espera está bien merecido.

Después de comer y descansar un poco hemos seguido la ascensión. Tengo ganas de subir a toda leche, pero me voy a quedar con mi padre y subir a su ritmo. Cuando ha llegado a La Faba le he visto bastante cansado.

Lo habré dicho ya un par de veces pero no me cansaré de repetirlo, los paisajes son increibles, las fotos seguramente no muestren toda la magnitud de estas vistas. Le digo al Carlos que me olvide y que suba a su ritmo, que yo me quedo con mi padre y con Ana, para ver cómo van.

Llegamos a la provincia de Lugo y hay un mojón que lo indica. Aquí nos estan esperando Carlos y Fernando y decidimos hacernos una foto todos juntos.

El grupo entra en Galicia

Pues nada, pongo la cámara en modo disparador, tengo 10 segundos para correr desde donde está la cámara y colocarme en el mojón. Pues al saltar, casi me rompo en dos: la rodilla lesionada (izquierda) me ha dicho que por esta vez pasa, pero que la próxima vez, o caigo sobre la otra o que se da unos meses de baja forzosa.

Al final llego para salir en la foto, pero debo de tener una cara de sufrimiento por que el dolor de la rodilla es insoportable.

Seguimos subiendo y llegamos a las 17:30, ¡10 horas despues de haber salido!. Cuando hemos llegado, el Albergue está lleno, y hemos tenido suerte de encontrar dos habitaciones en hostales distintos donde hemos podido dormir.

Dormimos los tres en una habitación, Carlos en una cama y mi padre y yo en la otra.

Nada más llegar a la habitación me he ido directo a la ducha. Lo necesitaba.

Galería fotográfica de la etapa

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